jueves 25 de noviembre de 2010

Adiós, Dora


Las personas cambiamos. Todo tiene un principio y un final. Recuerdo la ilusión con que inicié este blog, podía escribir casi a diario. Me resultaba muy divertido. Quizá, por aquel entonces, estuviera con más predisposición que ahora a contar cosas de mi vida o quizá era sólo que tenía más imaginación.

Lo importante es el presente y ya no disfruto publicando mis vivencias. Es posible que llegue a nueva etapa y me apetezca enormemente volver a compartir doradas. Pero hoy no. Ya no. Lo siento.

Hasta luego... o hasta siempre, Dora

jueves 11 de noviembre de 2010

La vida debería ser al revés


Se debería empezar muriendo y así ese trauma está superado. Luego te despiertas en una residencia mejorando día a día. Después te echan de la residencia porque estás bien y lo primero que haces es cobrar la tu pensión.

Luego en tu primer día de trabajo te dan un reloj de oro, trabajas 40 años hasta que seas bastante joven como para disfrutar de tu retiro laboral.

Entonces vas de fiesta en fiesta, bebes, practicas sexo y te preparas para empezar a estudiar.

Luego empiezas el cole, jugando con tus amigos, sin ningún tipo de obligación, hasta que seas bebé y los últimos 9 meses de tu vida te pasas flotando tranquilo, con calefacción central, room service etc…

Y al final abandonas este mundo en un orgasmo.


Quino

lunes 27 de septiembre de 2010

Otoño


Qué frío empieza a hacer ya. Qué noche más fría la de anoche en mi súper cama de 150 cm. Ha llegado el otoño a las latitudes de Colonia Jardín, el calor afloja, las tardes se empiezan a acortar.

Pero qué bien recibe mi piso el sol más tibio todo el día, por la mañana por una terraza, al atardecer por la otra. Qué tarde ayer con Bebe y Toni. Merienda, bocadillo de Nocilla y mucha calma. Cómo se presta ya este nuevo hogar a intentar disfrutar con cosas agradables.

Qué tiernos atardeceres estoy degustando. Sin prisas. Sin resacas. Además, del tierno despertar del fin de semana, con la sonrisa que me despierta. Con el corazón que no deja de latir. ¡Menudos momentos estoy viviendo!

Qué ñoño, ¿no? Pero mira que me gusta el otoño.

martes 14 de septiembre de 2010

"Soy muy lista"

Línea 1 de metro de Madrid. Ríos Rosas. Sube una señora de cuarenta y pocos y se coloca entre una chica, que escucha música en sus cascos, y yo. Estamos apoyados en una de las puertas del lado opuesto del andén. De esas que ni frío ni calor. Ni se abren ni se cierran y que todos buscamos al entrar.

¡Perdona, eh!, se disculpa a la chica del ipod que se tiene que quitar los cascos para comprobar que se dirige a ella. ¡Nada, nada, no se preocupe!
A la izquierda de la señora: Dora. Con un hombro recostado en la puerta y con la mano derecha en el bolsillo, asomando el dedo pulgar, como una moderna, vamos. La señora se menea y me molesta con su bolso. Respiro y callado, mi mano abandona mi faltriquera y me cruzo de brazos, lo que le provoca un roce en su bolso.

Indignada lo retira y se lo lleva al pecho. Ofendido le digo que me estaba dando con el bolso y por eso he optado por cruzarme de brazos. "Ah, bueno, es que soy muy lista ¿sabes?, y tengo los sentidos muy desarrollados. Es que hay que estar muy al loro. Y yo soy muy lista". La miro y sonrío y pienso que a esta pirada, a pesar de estar en septiembre, le falta un verano. "No pasa nada, no se preocupe", le digo con cara de majo y sonrisa amplia.

"Claro, es que esta vez has sido tú, pero podía haber sido otro y robarte, y yo me doy cuenta de todo, porque soy muy lista. Porque si es otro y le veo tocando el bolso le doy una ostia en la cara... O le agarro del brazo y se lo retuerzo... O..." Interrumpo mi momento de mirada perdida al frente, giro lentamente la cabeza hacia ella y le digo con desdén: Pues lo que se puede llevar usted es un navajazo por espabilada y por ser tan lista.

"Hombre es que yo soy muy lista, y sé cómo tengo que hacerlo, porque bla... bla... bla..." Próxima estación: Tribunal, correspondencia con línea 10. Salvado y aliviado. Viiiirgen de la Candelaría. Cuánto tonto suelto.

viernes 10 de septiembre de 2010

¿Gastritis?¿Gastriiiitis?

¿Pero cómo va a ser gastritis ni gastroenteritis si el niño no tiene vómito ni diarrea? Le ha preguntado mi madre hasta a tres pediatras esta semana. A ver, señora, qué cree usted que es entonces, preguntaban ofendidos. Pues no lo sé porque no soy médico, pero he criado a seis hijos y mi nieto no tiene ningún síntoma que ni a mí, ni a usted ni a nadie le haga pensar que el diagnóstico es gastritis.

Finalmente ingresaron a mi sobrino el martes por la noche, con síntomas de deshidratación. ¡Normal, cojones, si el niño asocia su dolor abdominal a comer o beber, cómo coño va a alimentarse!, pensábamos todos. Qué impresión cuando le visité al día siguiente. Qué tristeza ver a un niño en un hospital. Qué mala sensación mientras te conviertes en su sombra que sujeta la botella de suero mientras él, ajeno, corretea con la vía pinchada en el bracito.

Al día siguiente le darían el alta, ayer, ya no estaba deshidratado pero seguía con dolor. ¿Quizá gases? Mi hermana insistía en que una ecografía sacaría de dudas de manera más eficaz. Se puso pesada pero lo consiguió. Finalmente, un pliegue en el intestino. Al quirófano de urgencia y "ya que estamos le extirpamos el apéndice, que tiene riesgo de inflamación".

Qué papo el de algunos profesionales. Cuánto daño hacen las universidades privadas. Yo te pago. Tú me apruebas. ¿Quién lo sufre?

lunes 6 de septiembre de 2010

Vida nueva

Llevaba un mes sin escribir un post. Ni quería, ni me apetecía. Había cosas que contar, pero no sabía si quería contarlo. Puede que estuviera cansado. Aburrido. Ahora sé que me encontraba agotado. Con mente en las vacaciones. El jaleo de los ajustes del piso: obra, pintura, suelo... Y en el disfrute de mi relación de pareja. No quería compartirlo, necesitaba una brutal desconexión, y si había algo que contar ya lo haría en diferido.

A la vuelta de vacaciones no podía escribir, la casa patas arriba, cajas, mudanzas, bolsas, embajales y listas de compra. Siempre falta algo. Siempre hay algo sucio. ¿Cómo sentarme a escribir? Con todo desordenado y sin ubicar: mi cabeza estaba igual. Desordenada. Ahora contentísimo con mucho material por ordenar en casa y en mi testa. Y todo fabuloso. Del bueno. Del que yo he elegido. Muy satisfecho.
Nueva etapa. Vida nueva. Bienvenido a la nueva temporada de mi programa. ¿Cuento con vosotros?

jueves 5 de agosto de 2010

Bienvenido Mr. Asier

"Hola, Elena". No, soy su madre. Me contesta ayer al otro lado del teléfono a primera hora de la tarde. "¿Está bien?", le pregunto calmado y emocionado esperando un sí, pero que no se puede poner porque está dormida y que ya ha tenido al niño.

Bueno, está con muchos dolores. Lleva desde ayer y bueno... Entonces me pongo nervioso. ¿Pero está bien? ¿Está ya en paritorio? No, porque dilata poco. Y bueno... Se hace un silencio. ¿Pero ella está bien? ¿Y el niño? Percibo que la futura abuela está sufriendo también. No quiero molestar. "Bueno, dile por favor que la quiero mucho y que le mando mucha fuerza y un besazo". Gracias, guapo.

Paso la tarde recogiendo libros y preparando cajas para la mudanza y no desconecto mentalmente del hospital donde está mi amiga. Qué rabia que esté sufriendo. Hablo con Leo, amiga común y me da más detalle. Lleva desde ayer por la mañana en el hospital. El dolor del parto le está cogiendo los riñones y por eso el sufrimiento es mucho más intenso. "¡Leo, a la primera maruja que le pregunte que cuándo va a por la parejita, Elena le escupe en un ojo!". Pues sí, porque lo está pasando mal, zanja Leo.

Vuelvo a llamar antes de acostarme y me contesta su marido. Me dicta el parte: le han inyectado ya dos botes de oxitocina y no dilata. No ha roto aguas. De momento tampoco tienen intención de hacerle césarea. Está nerviosa y ya no tiene fuerza para empujar. Ahora está con su madre para tranquilizarla. Le espera una noche dura. "Tú tranquilo, Francis, serénate y que te vea fuerte para que no se agobie ella y se venga abajo", aconsejo desde la distancia. Y dale un beso muy fuerte de mi parte.
Al colgar rompo llorar, quizá porque ella aún no ha roto aguas, por su ansiedad y su desesperación de no saber ya qué hacer.

Esta mañana, primer día de vacaciones, me ha despertado una llamada. Era Elena. "Coco, todo bien, ya está". Qué tranquilidad al ver su nombre en el móvil y que se correspondiera con su voz.
"Diego, qué mal cuando oía esta madrugada a una niña llorando que también había nacido. Y yo pensando en cuándo escucharía a mi niño".
Puro sentimiento. Qué próximas las lágrimas de dolor de las de alegría. Cómo te cambia la perspectiva en un momento. Ya se barruntaba a la suegra de fondo debatiendo a quién se parece Asier, que ha nacido a las 06.40h. Y ahora ya a preocuparse de pañales, teta y noches en vela. Enhorabuena.

jueves 22 de julio de 2010

Multitarea

Que no. Que teta y sopa no caben en la boca. Esta mañana he intentado estar en misa y repicando. A las 8.07h, muy madrugadoras, han empezado las llamadas informativas. Esta primera para avisarme de que traerán entre las 11 y las 13h, el frigorífico y la lavadora.

9.15. Llevarán el colchón a lo largo de la mañana.
10.18. Llamada del carpintero, que no está el chico de la inmobiliaria, con el que había quedado a las 10 para que abriera la puerta. Coincide con el del colchón en la puerta del portal.

10.30h, empieza la rueda de prensa a la que he asistido. Muy previsora Dora, se ha sentado debajo de las cámaras de televisión, al final de la sala, para entrar y salir.

10.37. El carpintero ha contactado con el albañil y me da presupuesto para fabricar a medida e instalar la puerta de entrada. ¡Y me lo hará la semana que viene! Menos mal. El resto de presupuestos que me han contestado no me la instalarían hasta septiembre. A pesar de la crisis, cierran en agosto. Porque ellos lo valen.

10.45. El coordinador de la empresa de la caldera de gas. ¿El instalador se podría pasar antes? Claro, el piso está lleno de gente. Alguien le recibirá.

10.56. Termina la rueda de prensa.
Virgen de la Candelaria, que sólo he tomado nota de un par de declaraciones... ¡Pero qué contento estoy!

domingo 18 de julio de 2010

Vida nueva

Juan, el que hasta hacía un momento era el propietario de mi nuevo piso, ya no quería pensar más. Era momento de desprenderse las llaves. Ni siquiera podía expresar qué sentía. Su primo, sí: "Lleva dos o tres semanas fastidiado, llorando, le ha costado mucho hacerse a la idea de desprenderse del piso". Lo entiendo, ya me imagino, atiné a decir. Son muchos años ¿verdad?
"Desde el 83", contestó Juan, que en agosto cumplirá 65 años. "Porque no tiene ascensor, -añadió- y yo ya no tengo 20 años, si no... si no, yo habría terminado ya allí". Reflejándome en sus ojos humedecidos fui consciente de lo que ese momento significaba para él. El otoño de su vida y sus manos temblando me enternecieron. "Juan, estáis invitados siempre que queráis, es más, en cuanto lo amueble quiero que vengáis los dos a visitarme, por favor".

Precipitadamente repasaba este buen hombre anotaciones que tenía en su cabeza y quería compartir. "He dejado una bombona de butano en tal mueble. Hay unos cables de teléfono, que pasan por debajo del suelo porque los llevé a la pared de enfrente. A la vecina le di la cama y las estanterías que me comentaste que no querías... y...". Juan, no te preocupes, zanjé, si tengo la menor duda, os llamaré, si no os importa. Y así nos despedimos hacia el banco, a Caja Duero, a echar unas 20 firmas de seguros, planes de ahorros, tarjetas y demás. Ahora ya sé qué pasa cuando un río se cruza en tu vida.

A la puerta del banco Dallane y su chico me recogían y de ahí a mi nuevo hogar. Un edificio del franquismo pero bien conservado. Tercera planta. Y sostenido en los brazos de Dallane, atravesamos la puerta. Me sentí como la chica.
Apresurado les enseñé las dependencias. Accediendo a cada una de ellas a media luz, con las persianas bajadas y la claridad de la calle entrando por las ventanas como pidiendo permiso. Dos habitaciones, una de ellas será mi despacho. Un baño y una cocina. Comedor y ¡dos terracitas! Un piso completamente reformado que ha eliminado cualquier indicio que dé pie a mi imaginación lucubrar sobre su etapa anterior. La de Juan, que termina, y la mía, que comienza con muchísima ilusión. Hogar, dulce hogar.

Entrega de llaves

Qué dos meses más complicados. Y eso que nunca pensé verme en esta tesitura, principalmente cuando hace sólo 4 ó 5 años comenzó la plataforma Por una vivienda digna, con su lema "No vas a tener casa en la puta vida". Pero hace tres meses, cuando Javalina me avisó de que se nos acaba el contrato del piso tras el verano, el chip se me activó. Todo cambió.

Han sido meses estresantes (con herpes y úlcera en el esófago incluidos), que han corroborado el carácter, corazón y empatía de alguno de mis familiares, pero todo acabó este viernes. Sólo he visto cuatro pisos. Fue un flechazo. Y desde hace dos días, es mío. Los escépticos dirán que del banco, pero lo siento, al banco se lo pago yo, pero el que lo disfrutará serán mis cojones.

La noche del jueves con la llamada de Pepi, su hermana y su madre, que tenía un fin relajante, consiguió el efecto contrario: me inquietaron. No estaba nervioso, ni siquiera me lo había planteado, pero sus palabras me acercaban a una realidad de la que quizá no era consciente. Empezaba una nueva vida y ellas se alegraban.

Mi única preocupación era cómo ir vestido a esta reunión. Sin pecar de informal, ni cayendo en formalismos de traje de domingos, nos citamos a las 10.30h. Notario, personal de la financiera, de la inmobiliaria, el dueño y su primo y yo. Un par de firmas y entrega de llaves. Comienza la parte emotiva...