-Cómase una de estas gominolas cada vez que tenga ganas irrefrenables de dar o recibir un beso o un mordisco.-El beso, en su sabor más más dulce, provendrá de mis labios e irá directo al corazón.
-¡Cuidado! porque el exceso de azúcar o ñoñería puede sentarle mal y envolverle en una nuebe de color de rosa. Cariño, saboréalas.
Ha pasado casi un mes desde mi cumple y aún llegan regalos de amigas que están fuera de Madrid.
Que nunca me falte tu azúcar, guapa. Muchas gracias.








2 comentarios:
Cariño nunca te faltará. Un besito, ya sabes que te quiero
Pues yo se de uno que no va a poder comer demasiadas, aunque, por las dejaremos por si me baja el azúcar no?? Y mira, si no un aliento fresco... por lo menos con sabor a gominolas.
Bicos
Publicar un comentario en la entrada